El sonido recobrado – Río Petorca

el paisaje sonoro del río Baker en el lecho seco del río Petorca

El sonido recobrado, año 2013

El Sonido Recobrado pretende establecer relaciones espacio temporales de construcción de escenarios de convergencia entre el sonido y el paisaje. Por un lado, se aborda la desaparición del curso de agua del río Petorca debido a políticas públicas puestas en marcha por la dictadura chilena consolidadas hasta el día de hoy (año 2013),  asimismo, la obra pone en juego la posibilidad que presenta el sonido del paisaje, a través de su registro, de su condición medial, de ser trasladado de un territorio a otro en un contexto actual de desaparición progresiva de sus agentes productivos en manos de las políticas de Estado. El paisaje sonoro del río Baker, se presenta entonces como un conjunto de “sonidos extranjeros”, sonidos provenientes de un cierto lugar y que son trasladados mediante el registro sonoro a un otro lugar distinto de aquel donde fueron recogidos: el lecho seco del río Petorca. Se superponen así, temporal y espacialmente dos instancias para generar una transfiguración de lo aparente a partir de una suerte de transparencia que subvierte y potencializa el sedimento afectivo clausurado allí por la imagen de “lo real”.

La grabación del paisaje sonoro del río Baker la realizamos en Noviembre del año 2011 (labsonoro.cl/riobaker) y consideró elementos metodológicos basados en una escucha contextual y otra focal, se establecieron cuatro emplazamientos a lo largo del río desde el inicio hasta su desembocadura en el Océano Pacífico: Puerto Bertrand, Los Ñadis, El Saltón y Caleta Tortel.

El río Baker en la Patagonia chilena, de rica diversidad biológica y cultural, está siendo seriamente amenazado con la potencial construcción de una mega central hidroeléctrica que abastecería de energía al país, realidad ésta que tiene directa relación con la fuerte demanda energética que proviene de los grandes consorcios empresariales. La construcción de esta central acabaría con el sistema eco biológico del lugar, y entretanto, haría desaparecer los sonidos y sus contextos causales.

Relaciones y mecanismos de poder, muchos de ellos heredados de la dictadura chilena, devastan los territorios que nos contienen, así entonces y fruto de las mismas estrategias que pretenden asolar la Patagonia, sucede que encontramos a lo largo del país diversos y graves daños a los ecosistemas naturales y sociales, ejemplo de ello es el río Petorca cuyo cauce permanece profundamente seco producto de la concesión y venta de derechos de agua. El río Petorca está ubicado en la zona cordillerana de la Región de Valparaíso, en los cerros aledaños, es posible observar desmesuradas plantaciones que nutren de las aguas superficiales y subterráneas del río Petorca.

El río Petorca, con una longitud de 80 Kms., fue declarado como cuenca agotada el año 1997, y a la fecha aún se conceden derechos sobre sus aguas gracias a la condición de la cual gozan las aguas desde la Constitución Política de Chile de 1980; en la cual se señala “Los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos.”(Ref.) y del Código de Aguas de 1981, también bajo el régimen militar,  favoreciendo la gestión del agua en base a criterios de mercado (Ref.). La disminución del régimen pluvial, sumada a las políticas impuestas por el Estado en relación al agua, además de una ausencia de planificación territorial de las cuencas (Ref.), enfrenta a las comunidades a una sequía que no es sino un despojo fundamental, cual es el de su acceso al agua, vulnerando un derecho humano básico que el Estado debiera garantizar.

Así entonces, surge la idea de instalar el paisaje sonoro del caudaloso río Baker en el lecho seco del río Petorca, espacios contrapuestos y complementarios, experiencia que pone en relieve las ideas de tiempo-espacio sonoro, ausencias y presencias, en vistas a reconfigurar aquello que entendemos como realidad, todo en el marco de una experiencia sonora contextual. En un compromiso con el paisaje, como indicador de elementos, procesos y realidades, y particularmente con su dimensión sonora, se ha definido este proyecto de tesis en el marco del Paisaje Sonoro, como práctica vinculada al registro sonoro en terreno, desde donde se obtienen materialidades susceptibles de una reutilización en procesos creativos que reciclen, reconstruyan o mantengan sus características, y a través de la cual es posible desarrollar ésta experiencia de instalación sonora, atendiendo a la ausencia y presencia, potencial o fáctica, de ciertos componentes que determinan a las comunidades y especies que habitan el territorio.

El 30 de Noviembre de 2013, se realizó esta experiencia denominada El Sonido Recobrado, la instalación del paisaje sonoro del río Baker en el lecho seco del río Petorca, en el marco del proyecto de tesis del Magíster en Artes Mediales de la Universidad de Chile.

Se dispusieron 28 altavoces en una porción del lecho seco, generando un ámbito sonoro que acotara la inmensidad del espacio a ocupar. El tiempo de la instalación estuvo en directa relación con el tiempo de sus componentes, es decir, el tiempo de las baterías de cada dispositivo señaló la duración de la instalación, aproximadamente 8 horas. Una temporalidad definida por el uso restringido de la energía, remitiendo a una coyuntura de nuestro presente, en donde se impone un transcurso como espera de un final determinado por una disponibilidad de recursos. Así, el tiempo transcurrió como transcurre el tiempo cotidiano en la incertidumbre y en la espera, del agua y de su disponibilidad.

El Sonido Recobrado es una acción transitoria y efímera, su tiempo es el tiempo de aquello que convoca. En el contexto deplorable de una profunda sequía el sonido instalado allí emerge y transcurre tal y como si este tiempo actual que parece arrebatarnos la percepción, no tuviese otra forma de ser vivido sino a través de una apelación a nuestra propia memoria para, desde allí, inventar lo que aquí surge como una suerte de prótesis que permite parchar lo ausente y recobrar temporalmente el río, para volver a oír y volver a recordar, para rememorar una y otra vez aquello que fuese arrebatado por el estatuto de una lógica absoluta, una que aquí se impuso fatalmente al devenir del río mismo.

La prótesis, esta extraña pero necesaria manera de enmendar, levanta el sonido de lo ausente, así entonces surge, emerge, un curso de agua invisible. 28 altavoces marcan la presencia de la prótesis que inculpa y recrimina la violencia de la realidad.

Los objetos allí se vuelven grietas, son las fisuras de un paisaje arruinado, el sonido y su imagen ingresan en la dispersión escénica de los elementos que constituyen el contexto y se declaran, se manifiestan.

Una cierta austeridad, sin embargo, emerge de los objetos allí colocados, instalados. Austeridad dada por la profundidad inmensa y vacía del río, el ente emisor no es capaz de cubrir (tapar) la escena de lo fatal, no es capaz de embellecer nada, una dialéctica constante entre el objeto y su entorno, objeto que se niega a ser consumido por la espesura del contexto, que de tan vacío es abrumador (cual representación del cotidiano, del vivir con-vivir humano)

Los objetos son aquí el límite de la acción, de lo visible audible: perfilan, delinean lo ilimitado. Así mediante objetos que emiten una presencia, se levanta una segunda capa, oculta hasta ese entonces a la evidencia de la realidad: el sonido ingresa a través del objeto y se instala en el espacio vacío del paisaje como portador y transmisor de señales extranjeras, inserto en un espacio fatalmente opuesto, reconfigurando el escenario, haciendo emerger la catástrofe.

El río seco es tomado en El Sonido Recobrado como uno de los tantos hechos generados por la acción desproporcionada del ser humano que pierde sistemáticamente la afinación de sus sentidos, desafinando así, su relación con el mundo y perdiendo con ello su propia identidad. El mundo es entonces, un conjunto de recursos naturales y materiales desde donde el hombre puede extraer aquello que posibilita su supervivencia sin detenerse en la conservación de las relaciones que hacen posibles los movimientos de la materia viva, conciencia o inconciencia ésta característica de un país o una raza que opera desde el progreso, y que permite y acciona, ahora desde la “democracia”, el desastre.

La ausencia y yuxtaposición es, en El Sonido Recobrado, aquello que tensiona el flujo de coordinaciones dispuestas a modo de realidad, confirmando el hecho de que, el allí afuera, es un constructo de necesidades y signos que no hacen si no dar cuenta del contexto, (social, político, ético, económico, poético, …) contexto constantemente administrado por acciones temporales en contradicciones espaciales. Aquí el sonido se manifiesta como un elemento cuya cualidad principal es la de ser transportado y trasplantado a través de la grabación. El registro sonoro del paisaje es una acción que recorta el lugar, lo almacena y lo moviliza, lo dispone, constituyéndose así, en puro sonido, sonido que luego es semantizado por la imagen del entorno en donde este se instala, el entorno entonces imprime en lo escuchado una imagen que deviene paisaje. En El Sonido Recobrado, el paisaje, la escena, da un giro, se revierte y surge en la percepción del individuo.

El paisaje es un entramado de eventos móviles que no dejan de pasar y sucederse. Esta experiencia se instaló a partir de esa movilidad del paisaje y sus correlatos, como una acción temporal de reparación, configurando con ello un campo de relaciones semánticas que ubican al paisaje en una perspectiva que pone en entredicho la valoración objetiva y sistémica del territorio, del paisaje.

El Sonido Recobrado recoge la figura de la prótesis como una tecnología de reparación. El paisaje entonces, entendido como una escena con un correlato sonoro y un correlato visual, es el receptor de un trasplante sonoro que, en la convergencia de lo sonoro y lo visual, lo levanta y hace aparecer. Las tecnologías de reparación, acuñadas aquí, consisten en la construcción de un dispositivo, o conjunto de ellos, que rehabiliten un cuerpo por medio de la prótesis y/o el trasplante:

Trasplante: Intervención que consiste en

implantar en un ser vivo enfermo un órgano sano,

generalmente procedente de otro individuo.

(Diccionario Espasa-Calpe)

La experiencia basada en la instalación de sonidos extranjeros (sonidos provenientes de un lugar X y que son trasladados mediante el registro sonoro a un espacio contrapuesto y complementario) pone en relieve las capas constructivas del paisaje y la acción sonora construye a partir de sus propios escombros, una realidad posible.

Fotografías: Daniela García

Registro audiovisual: Pablo Pinto