Ruta Kawesqar-Yagán

varios días de navegación circunscriben este breve episodio inmersivo en el sur de Chile. Aquí se guardan la voz y algunos sonidos, de silenciosos testigos de un fatal deseo colonialista que se apodera, ruidoso, de la vida.

hemos llegado desde lejos para estar en ese allí afuera cargado de un espeso rumor de silencio, uno que silva frío, uno que se oye entre ventanas cerradas. Un grito mudo que se lo lleva el viento.

Gabriela nos dice que no lo vio en sus sueños, que no lo conoce. Entonces, no canta, no sabe de fiestas, de esas que el afuerino imagina. Ella fue navegante, sin más. Su hablar está en ella, nos dice, y lo retiene como un oficio.

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